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Bienvenidos al Blog de Lupercus y el Reino de las Sombras

Blog

Bienvenidos al Blor de Lupercus.

El Guardián del Umbral

Probé del Fruto Prohibido

Caminé a través del Árbol de la Vida

Sobre sus diez ramas

La luz de la Sabiduría Escondida marca mi sendero

Sin embargo, la prueba mayor se avecina

¿Seré capaz de atravesar el Umbral?

Frente a mí, separándome de la dulce gloria

De atravesar el Umbral

Se irguió ominoso el diabólico Guardián...

Al contemplar el aspecto del monstruo

Se llenó mi corazón de terror

Helo allí, arrogante e iracundo

Una bestia, un demonio, una sombra

Su rostro es la muerte

Sus ojos son la oscuridad perpetua

Su risa es el cavernoso repicar de la locura

Deseo regresar, dejar este sueño

Pero no puedo. Si despierto de este viaje onírico

Me arriesgo a perder el Conocimiento que he probado

Del dulce néctar de la Fruta Prohibida

La fruta que es amarga en el paladar

Pero que sacia toda sed y toda hambre

De la serpiente que duerme dentro de mí, y que desperté

Y que me susurró al oído secretos iniciáticos

Debo hacerlo...

Confrontar al Guardián del Umbral

A ese demonio incontenible, a esa fuerza de maldad pura

A esa crueldad inconcebible, a esa oscuridad insondable

A ese que mora en el Abismo Infinito

Al lado de los seres que reptan en la fétida decadencia

Que gozan de los manjares del Demiurgo

Esta es una guerra que tendré que librar

Contra él

Lo odio

No se si ganaré ante tan formidable enemigo

Pero debo intentarlo, así que enarbolo mi espada

Una espada brillante y flamígera

La Espada de la Verdad

La batalla es encarnizada

Sólo uno de los dos sobrevivirá, y él monstruo lo sabe

Me ataca con todo su poder

Siento que sucumbo ante su profunda maldad

Ante su alma podrida

Siento que me pierdo en los abismos más allá de las estrellas

Que mi alma se pierde, devorada por siempre

Entre las fauces del Demiurgo

Sat(urno, Cronos, Arim)án

¡No tomarás mi alma!

Me resisto, y escucho la voz de mis ancestros

Claman desde sus tumbas

Claman por medio de mi sangre

Claman por medio de mi mente

Brotan y provienen de entre las sombras de una Edad muy antigua

De cuando la Tierra era aún joven

Y de cuando los Antiguos Dioses todavía poblaban este mundo

En el Nombre de Odín, quien perdió su Ojo a cambio de la Sabiduría

En el nombre de Sirius, quien perdió su Corona a cambio de la Sabiduría

En el nombre de Buda, quien perdió su Principado en nombre de la Sabiduría

Cerceno tu cabeza, espantosidad, abominación, criatura execrable,

Espíritu inmundo, aberración, demonio, monstruo

He dado muerte a la Bestia

Me horrorizo al observar la cara de la Bestia en su cabeza cercenada

Es mi rostro, idéntico en cada detalle

Tuve éxito, soy victorioso

Puedo penetrar al Umbral, y recibir la Luz de la Sabiduría

Y deleitarme con los Frutos Prohibidos

Y gozar de los Secretos y los Misterios y los Arcanos

Y ser Uno con el Absoluto

Y volver, despertar

Habiendo subido un peldaño más en la Escalera con Forma de Serpiente

Así sea

Mi amor por ti.

Mientras me sumo en las tinieblas de la noche,

y me acabo las sobras de mi integridad,

desespero, asolado por mi amor hacia ti.

Y yazgo aquí, desesperado en lo oscuro,

porque mi amor por ti,

se pierde en las tinieblas.

¡Oh, cruel destino!

¿Donde está mi amada ahora?

¿Quien disfruta de sus besos?

¿Quien goza sus abrazos?

¡Me enloqueces!

¡Me entristeces!

¡Me atormentas!

¡Te amo! ¡Te odio!

¡Te odio! ¡Te amo!

Estoy aquí, refugiado,

entre crueles imágenes sádicas,

de ti y de tu elegido.

Me desgarra las entrañas,

pensar en mi amor por ti.

Mientras me sumerjo en las amargas lágrimas,

disfruta tú de tu amor correspondido.

Porque tú mereces la felicidad y la dicha,

que el Universo me negó a mí.

Porque tú debes ser amada,

aunque el dueño de tu amor sea otro.

Ama con fuerza e intensidad,

ya que mi amor ha quedado enterrado,

en las profundidades de la indiferencia.

¡Me enloqueces!

¡Me entristeces!

¡Me atormentas!

¡Te amo! ¡Te odio!

¡Te odio! ¡Te amo!

Que se apaguen las estrellas,

y se pierdan los sueños,

que se acaben las poesías,

pero que mi amor por tí perdure hasta el fin del tiempo.

Me Persiguen.

Me persiguen los hipócritas, que censuran mis palabras.

Me persiguen los ignorantes, que rechazan mis ideas.

Me persiguen los beatos, que reprimen mis deseos.

Me persiguen los opresores, que desean mi sumisión.

Pero alzaré mi puño y mi voz, contra la maligna represión,

que los ignotos puritanos, me desean imponer. Y repudiaré sus falsas doctrinas,

repletas de ignominiosas hipocresías y de letanías insensibles.

Pero alzaré mi puño y mi voz, contra el Estado Opresor,

que explota a mi pueblo, y somete a mis hermanos,

que desea sempiterno, la esclavitud y la sumisión.

Pero alzaré mi puño y mi voz, contra los cerrados de mente,

que rechazan tajantemente, cualquier concepto diferente,

que repudian sin sentido, a quien piensa ideas novedosas,

que discriminan a los que diferimos, de su estricto esquema.

Me persiguen los hipócritas, que censuran mis palabras.

Me persiguen los ignorantes, que rechazan mis ideas.

Me persiguen los beatos, que reprimen mis deseos.

Me persiguen los opresores, que desean mi subordinación.

Aquellos de nosotros, que logramos autonomía,

de la maquinaria opresora, que a horrores nos sometía,

anhelamos imperantemente, la destrucción de ese sistema,

fascista, infecto y pútrido,

de despreciables sátrapas indecentes,

que sus ideas quieren imponer.

Y repudiamos inmutables, el altar falso y materialista,

que nos venden los fanáticos,

plagado de falsedades y dogmas,

y gran negocio para los clérigos ambiciosos.

Me persiguen los hipócritas, que censuran mis palabras.

Me persiguen los ignorantes, que rechazan mis ideas.

Me persiguen los beatos, que reprimen mis deseos.

Me persiguen los opresores, que desean mi esclavisación.

Pero no por mucho...

La Revolución.

Ya se acerca, ya se acerca,

escuchen todos, la esperada noticia,

ya se acerca, ya se acerca,

la Revolución.

Ya se acerca, la esperanza,

de que a los obreros llegue la emancipación.

Y se aproxima, indudablemente,

la liberación tajante, de los pobres y la gente,

de la maligna burguesa opresión.

Cantemos felices, celebremos alegres,

porque las cadenas de los capitalistas se romperán en nuestras manos.

Cantemos felices, celebremos alegres,

porque el pueblo se librará de la maligna y nociva ambición,

de los poderosos fascistas.

Y el día llegará, glorioso y magnánimo,

en que iguales seremos todos,

Y el día llegará, anhelado y luchado,

en que derrocaremos a los explotadores, y triunfará la Revolución.

Así que sonrían, pobladores, sonrían felices,

de que la sangre derramada, por tantos libertadores,

coronará el triunfo majestual, de la Revolución Popular...

Ya no temo a ese ser opresor.

Ya no temo a ese ser opresor,

ese ser en los altares y los templos,

que domina con su puño de hierro,

y azota con su imperioso látigo,

a los borregos sometidos.

Porque ahora sé que tal entidad no puede ser real,

y mi mente sabe que es sólo un cuento de hadas,

porque tal crueldad e hipocresía no pueden provenir

de un supuesto padre amoroso.

Ya no temo a ese ser opresor,

que inspira matanzas y guerras interminables,

por que ahora se que es imaginario,

un invento para extraer dinero, servicio y sumisión.

Ya no temo a ese ser opresor,

que sólo sirve para engordar a sus sacerdotes,

y a su iglesia enriquecida, ante el hambre de los pobres.

Ya no temo a ese ser opresor,

ni a sus gordos, ricos y vagos representantes,

ni a su lujosa y ostentosa iglesia,

ni a sus altares palaciegos,

ni a sus leyes arbitrarias,

ni a sus represiones injustas,

ni a su crueldad sádica.

Soy libre, libre de sus dogmas,

libre de los mitos primitivos,

libre de los codiciosos jerarcas.

Libre, para vivir en paz.

Mis Hermanos.

Océanos de sangre,

derramados por mis hermanos,

se despliegan ignominiosos,

por las garras de la opresión.

Hermanos que murieron,

buscando la liberación.

Hermanos que perecieron,

como mártires de la revolución.

Por siempre serán héroes,

mis hermanos queridos,

descansen en nuestro corazón,

les agradecemos su sacrificio incomparable.

Aún tañen las campanas,

aún suenan los disparos,

aún mueren los inocentes,

aún lloramos sus muertes.

14/07/08 · 0 comentarios · Autor: lupercus ·